lunes, 18 de enero de 2010

:: En el Telo ::



En la penumbra del cuarto de un 'telo', ellos, agotados, se dejan caer en un adormecimiento de tiempo muerto. La respiración es tan entrecortada como los rayos fosforescentes del anuncio luminoso que, con dificultad, van colándose por las persianas.

– Vanessa... loquita, tengo que decirte algo —Ella se vuelve hacia él. Lo mira a los ojos—. En el poco tiempo que te conozco, siento que de verdad te quiero.

Ella se siente conmovida. Extiende su mano y le acaricia la mejilla. Lentamente se va aproximando hasta estar tan cerca para susurrarle con la mayor ternura:

– Bebé, también tengo algo que decirte. En el mundo no hay nada tan grande como lo que yo siento por ti, Mario.

Por algunos segundos él permanece frío, con los ojos abiertos de sorpresa. De pronto se aparta de ella. Le da la espalda. Se queda mirado fijo a la pared. Silencio.

– ... ¿por qué  me haces esto? —pregunta con voz sucia de recelo.
– ¿Qué cosa...? Ay, Dios mío —Se lleva la mano a la boca—, lo siento, ¡qué tonta! Cómo pude confundir tu nombre con el nombre de mi ex (intenta abrazarlo). Perdóname, Marcos.

Él la rechaza. No se digna en mirarla. Silencio.

– Por qué me haces esto —dice, ahora con desgano, casi impersonal.

Ella se queda quieta sin poder entender.

– ¿Qué tienes? —pregunta ofendida un segundo antes de reprimir un pequeño grito y llevarse ambas manos a la boca—. Sorry, sorry... es que... no, bebé, yoooo... ehhh... (silencio). ¿Cómo te llamas?
– ¡Qué! —él reacciona confundido.
– Estoy loca, no me haga caso.

(Continuará)



miércoles, 30 de diciembre de 2009

:: Una Tigresa en la ciudad ::



“Haré música hasta que Dios me diga: Hasta aquí llegaste, Tigresita”


Cuando la vi supe que era ella. Salió de la oficina del dermatólogo y, con gracia felínica, sorteó a cuanto sorprendido curioso se le cruzaba para saludarla, tímidamente, en el pasadizo de la clínica. Tenía prisa, sí, pero su corazón de charapa buena, más fuerte que cualquier apremio, se impuso primero, obligándola a soltar sinceros agradecimientos y prodigar sonrisas y besos volados como quien arroja confeti al aire, bajo la atenta mirada de su escolta personal: dos hombres vestidos de negro y una mujer con el celular en la mano.


La Tigresa del Oriente, nombre artístico de Judith Bustos Aguite, saltó a la popularidad cuando su video "Nuevo Amanecer" rebasó los 5 millones de visitas en youtube el año pasado, y se convirtió en reina indiscutible cuando llegó a los 11 millones; por encima de artistas de la talla de Madonna, Shakira y Paris Hilton, e incluso las tres juntas. ¿Habrá sido ese duendecillo travieso, que algunos insisten llamar destino, quien obró mágicamente a favor de La Tigresa? O acaso el azar, golpe de suerte, la hizo brillar como las grandes, o tal vez es como lo explica ella misma, Judith Busto, cada vez que le responde a uno que otro incrédulo: "Trabajo, perseverancia y mucha fe en el don que Dios me dio".

domingo, 20 de diciembre de 2009

:: La marca ::


Marisol es encantadora, tan alegre como pocas personas. Es lindo verla sonreír y hablar mientras mueve las manos. Es curioso decirlo, y tal vez no debiera, pero empiezo a sentirle la niña traviesa que ella intenta esconder detrás de poses de señorita bien. Ahora se le nota mucho más que antes. Sin exagerar, soy el primero en conocerla así, tanto como a mí mismo. Una de las cosas que hace y que más me gusta, es cuando juega a llenarme de besos y cuando dice que se le antoja morderme los labios. Me gusta también cuando, por momentos, se le desata la loquita que lleva oculta.


jueves, 10 de diciembre de 2009

:: Recuerda ::

Recuerda, alma mía
Todos los amores que tuvimos
 

Vamos
menciona algunos, aunque sea uno…

está bien, lo acepto

inventa alguno.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

:: Pegado por Kina ::

Hoy, viendo la pelea de Kina me he sentido, extrañamente, más peruano.
Si alguna vez te ha pasado similar, sabrás entenderme. Hablo de esa sensación de orgullo por el éxito ajeno, por el logro de alguien con que el no guardas ningún vínculo inmediato.
Kina me ha tenido pegado al televisor, sufriendo como se sufre cuando se es incapaz de ayudar a tu chica en problemas. Aguantando la respiración de tanto golpe que le propinaba la rival en el sexto round. Y al final, casi lloro cuando Kina Dinamita se quebró de emoción. Su victoria nos la dedicó a todos nosotros: sus hermanos los peruanos. No resultó fácil, la pelea fue dura y pareja como se vaticinó, pero ella defendió su título con el ejemplo que debemos seguir: avanzando siempre adelante, y a pura fuerza y coraje conseguir ganar, pero ganar con el corazón grande, como el de ella, tan grande como el título de campeona mundial que nadie le ha podido arrebatar.